El comercio entre Estados Unidos y China alcanzó un récord en 2022, con importaciones y exportaciones de bienes por un total de más de 690,000 millones de dólares.
Eso sugiere que la idea de “desacoplamiento” -reducir la dependencia mutua- es más un tema de conversación que una realidad.
Aunque el gobierno estadounidense quiere depender menos de China -un deseo que se ha hecho más urgente por la convulsión de la cadena de suministro a causa de la pandemia-, el resultado final sigue siendo el que manda aquí.
Dicho de otro modo: Nos necesitamos los unos a los otros, nos guste o no”.
Según los analistas, Pekín ha estado trabajando para reconstruir, o al menos estabilizar, sus lazos diplomáticos con Occidente. Ello se debe a que su economía, antaño una potencia, se ha visto vaciada por la estricta política gubernamental de covid cero, recientemente abandonada.
La economía china sólo creció un 3% el año pasado, una de los crecimientos más débiles en medio siglo.