Nuestros padres son nuestro principal apoyo, pues sin importar en qué etapa de la vida nos encontremos, ellos siempre nos consolarán o nos darán una mano si lo necesitamos.
Durante nuestra edad adulta, entre los 25 y 69 años, es cuando empezamos a recordar todos los consejos y regaños de nuestros padres, pues lo que antes nos parecían cosas sin sentido, ahora vemos el valor que en realidad tienen.
En esta etapa de la vida comenzarás a recordar los llamados de atención, los abrazos de tus padres y los logros que celebraron contigo, pero lo que más agradecerás, serán los regaños, pues gracias a ellos, cometes menos errores de los cuales solo tú eres el responsable.
Finalmente, sea quien seas, siempre vas a necesitar de tus padres emocionalmente, porque solo en la edad adulta es donde comienzas a valorar y a darte cuenta de la importancia del vínculo afectivo con tus papás.
Y tú, ¿Cuál era el regaño que más odiabas y que ahora te ha sido de utilidad?